Cerdeña

La perla del Mediterráneo

Una perspectiva distinta de Cerdeña. Partiendo del aeropuerto de Olbia puede sumergirse en la exclusiva Costa Esmeralda o bien seguir los pasos de nuestra autora por la región vinícola en Cerdeña.
Para poder disfrutar de una perspectiva distinta de Cerdeña hay que alquilar un coche (imprescindible que lleve navegador) y conducir durante aproximadamente una hora hacia el corazón de la isla, hasta la Hazienda Muto della Gallura (muto significa “mudo”). El bandido mudo Sebastiano Tansu sigue fomentando las leyendas en este grandioso paisaje granítico, en medio de alcornocales y olivares, cerca de la romántica localidad de Aggius. Aquí uno puede sentarse en la terraza, contemplar la campiña y saborear un vermentino de la casa que “nació” en estas tierras. Más de 400 hectáreas de explotación agrícola y forestal por las que se puede practicar de todo: excursionismo, ciclismo, equitación, caza y paseos en todoterreno.
Muto della Gallura es una granja perfecta con 18 habitaciones, piscina y todos los caprichos tecnológicos. Al atardecer llega la fiesta de los sentidos: diversos antipasti, después la zuppa gallurese de pan, queso y hierbas, más los ravioli de ricotta, un crujiente cochinillo a la brasa o un cabrito en salsa agridulce, dulces, y vino y grappa a raudales. Todo ello natural, de producción y elaboración propias. No debe faltar la excursión al paisaje lunar del Valle della Luna, sembrado de gigantescas formaciones rocosas. La leyenda dice que cuando Dios creó el mundo, le sobraron unas cuantas rocas. Las tiró al Mediterráneo occidental, las pisó con un enorme pie para asentarlas y diseminó sobre ellas plantas y animales de todos los continentes.

Cultivos de vides autóctonas

Abandonamos el norte y nos dirigimos hacia la Costa de Coral occidental, a Alguer. Este es el enclave de los catalanes que, tras su conquista, se asentaron aquí hace 660 años. El romántico casco antiguo está poblado de nombres de calles, artesanía y restaurantes hispanocatalanes, como el Al Tuguri en la Via Maiorca, el local preferido por artistas y famosos. Benito Carbonella mezcla con maestría su cocina mediterránea a base de pescado con platos tradicionales del interior. Y nunca faltan las folie della musica, unas finísimas y suaves tortas típicas.

Ante las puertas de la ciudad se levanta uno de los imperios vinícolas más importantes de la isla y, sin duda, el más espectacular: Sella & Mosca. Estas bodegas también tienen el mérito de cultivar variedades de vid autóctonas: el blanco vermentino y los tintos carrignano del Sulcis y Cannonau. Recomendamos el Cannonau Riserva 2006 para sumergirse en el mundo de los vinos sardos. El Riserva procede de la variedad de vino tinto más popular de Cerdeña. Elegante, aterciopelado, seco, armónico con un leve aroma a violetas y ciruelas y notas de madera de roble esloveno. Excelente para maridar con asados, caza y quesos añejos. Otra recomendación es un vermentino, La Cala 2009. Fruta y aroma en la más bella armonía. En opinión de Sella & Mosca: «Este vino nacido del mistral marida perfectamente con pescado y marisco, ensaladas veraniegas y gratinados». Ecco!

Vida rural en estado puro

Nuestra siguiente etapa: la familia Manca. Son los reyes de la oliva en Cerdeña. En su finca de San Giuliano, cerca de Alguer, producen (y exportan a todo el mundo) aceites de oliva biológicos premiados. Desde hace cuatro años la familia dirige una espectacular explotación de agroturismo. Entre viñas, olivos y ovejas, los bungalós y las villas se reparten por las numerosas terrazas en las montañas. El restaurante sirve comida típica sarda: sopa de pescado (el mar está a tan solo cinco kilómetros de distancia), cordero, cabrito, cochinillo a la brasa, jabalí en todas sus variantes.

La ruta sigue hacia la costa oriental. A izquierda y derecha destacan en el paisaje torres de piedra prehistóricas denominadas nuragas, rebaños de ovejas que pastan en la maquia, a la sombra de alcornoques. Es una tierra vasta y árida. Justo después de Nuoro aparece el letrero: «Está entrando en la tierra del Cannonau». Este vino tinto, ya ensalzado en alguna de las canciones de Gabriele d'Annunzio, caracteriza esta región considerada el corazón de los productos de agricultura biológica. Nuestro siguiente “albergue”, Su Gologone, es casi demasiado señorial y lujoso para este edén verde, con piscina, pistas de tenis, boutiques, spa de aire oriental y bares internacionales, con galerías de arte, bodegas, degustaciones diarias y ofertas de restauración las 24 horas del día.

El camino hacia el sur conduce al agreste y romántico interior, pasando por la montaña más alta de Cerdeña e infinidad de cerradas curvas en dirección a Cagliari. Los rallys de montaña no son nada en comparación con esto. La Cantine di Santadi está situada en la localidad del mismo nombre cerca de Cagliari, en el extremo suroccidental de la isla. Es una cooperativa vinícola con 200 miembros donde se elaboran unos impresionantes vinos. Por ejemplo, el Nuragus di Cagliari Pedraia 2008 que nos sirve el simpático director retirado Raffaele Cani, procede de una antigua vid de uva blanca y destaca por voluptuosos aromas a pomelo y cítricos. Todo el sabor de Cerdeña, pero con una refrescante diferencia.

Las aguas turquesas de Cerdeña

Impresiones sardas

Templo de los vinos sardos: las bodegas Sella & Mosca (1903)

Las montañas sardas para el vino y las aceitunas



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